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Bad Bunny y el medio tiempo del Super Bowl: El fenómeno cultural con el que las marcas salieron a jugar

11 de febrero de 2026

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 no fue solo música y coreografías, fue un momento que consolidó al evento como plataforma cultural y marketing de alto impacto. Con Bad Bunny como protagonista, el halftime show trascendió el tradicional “entretiempo deportivo” y se convirtió en uno de los hitos mediáticos del año, con consecuencias directas en cómo las marcas participan de conversaciones globales y conectan con audiencias diversas.

Según estimaciones oficiales y reportes de audiencia, la presentación de Bad Bunny alcanzó cifras históricas: más de 135,4 millones de espectadores sintonizaron el medio tiempo en vivo, convirtiéndolo en el show más visto en la historia del Super Bowl. Además, el consumo digital del espectáculo estableció nuevos récords de visualizaciones en redes sociales, superando los 4.000 millones de vistas en las primeras 24 horas tras el evento.

Estas cifras subrayan dos aspectos clave: primero, la enorme atracción internacional del artista y, segundo, cómo el medio tiempo ya no compite solo con los comerciales pagados, donde las compañías pagan hasta US$10 millones por 30 segundos de publicidad durante el Super Bowl, sino con contenido orgánico que genera atención masiva sin ser un anuncio tradicional.

El medio tiempo ya no compite solo con los comerciales pagados, donde las compañías pagan hasta US$10 millones por 30 segundos de publicidad durante el Super Bowl, sino con contenido orgánico que genera atención masiva sin ser un anuncio tradicional.

 

Más allá de las audiencias convencionales, el fenómeno generado por el halftime show se cuantifica enormemente en métricas de engagement y conversaciones digitales. Según un análisis de Meltwater, el evento del Super Bowl generó 1,7 millones de menciones y 169 millones de acciones de engagement entre medios, redes sociales y broadcast. De ese total, el halftime concentró cerca del 37% de las menciones y casi el 66% de las interacciones totales, mientras que los anuncios tradicionales representaron apenas el 1% de las menciones y menos del 1% del engagement total.

Esto evidencia que, incluso en un escenario saturado de publicidad multimillonaria, el contenido cultural y espontáneo ligado a momentos icónicos del espectáculo puede generar conversación genuina con las audiencias, mucho más allá de lo que pueden lograr campañas convencionales.

Identidad cultural y resonancia global, la narrativa que marcó el entre tiempo

Parte del impacto único de este halftime show fue su representación explícita de la cultura latina y el uso del español como lengua predominante, algo sin precedentes en el Super Bowl. La decisión de Bad Bunny de presentar un set mayormente en español, acompañado de invitados internacionales como Lady Gaga y Ricky Martin, no sólo elevó la visibilidad de su música, sino que también posicionó al espectáculo como un momento de celebración cultural global.

Ese carácter cultural fue un factor clave para que contenidos derivados de la actuación como fragmentos interpretados, referencias visuales y momentos icónicos, se convirtieran en contenidos reutilizables por marcas y comunidades en redes sociales, generando réplicas, memes, videos y discusiones mucho después de que terminó el evento en vivo.

Mientras los anuncios tradicionales luchan por captar atención en un mar de contenido, donde incluso el análisis de Meltwater muestra que el engagement generado por los comerciales fue marginal, el caso del halftime de Bad Bunny demuestra que las marcas tienen una enorme oportunidad al capitalizar momentos culturales auténticos.

Mientras los anuncios tradicionales luchan por captar atención en un mar de contenido, el caso del halftime de Bad Bunny demuestra que las marcas tienen una enorme oportunidad al capitalizar momentos culturales auténticos.

 

Esto no significa solo insertar productos o aparecer tecnológicamente durante el show, sino integrarse en conversaciones que ya están ocurriendo: desde creación de contenido en redes que refleje el espíritu del momento, hasta activaciones que se conecten con valores emocionales o culturales importantes para las audiencias. Marcas que entendieron esto, adaptaron sus mensajes rápidamente tras el halftime para sumarse a tendencias, reforzar su posicionamiento o incluso generar productos y experiencias derivadas del fenómeno.

Si bien el Super Bowl siempre ha sido un escaparate publicitario, este año el medio tiempo actuó como el principal motor del marketing conversacional. Con Bad Bunny al centro, lo que vimos fue un momento artístico que trascendió la música.

 

Si bien el Super Bowl siempre ha sido un escaparate publicitario, con tarifas que lo confirman como uno de los eventos más caros para anunciar en televisión, este año el medio tiempo actuó como el principal motor del marketing conversacional. Con Bad Bunny al centro, lo que vimos fue un momento artístico que trascendió la música y se integró en la conversación global en múltiples niveles: cultural, emocional, digital y comercial.