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Chile en la Game Developers Conference 2026: talento, exportación y proyección global desde la industria del videojuego

31 de marzo de 2026

La participación de Chile en la Game Developers Conference (GDC) 2026, realizada entre el 9 y el 13 de marzo en el Moscone Center de San Francisco, volvió a confirmar el posicionamiento del país como un actor emergente en la industria global del videojuego. Con una delegación de 19 estudios y la presencia de nuevos talentos formados en el ecosistema local, la instancia se consolidó como una plataforma clave para la internacionalización del sector.

Organizada en uno de los principales mercados del mundo para el desarrollo de videojuegos, la GDC no solo reúne a estudios, publishers e inversionistas, sino que también define tendencias tecnológicas, creativas y de negocio que impactan a toda la industria. En ese contexto, la presencia chilena tuvo un doble foco: fortalecer vínculos comerciales y proyectar el talento nacional en un escenario altamente competitivo.

La participación de la delegación chilena se enmarca en un momento particularmente relevante para la industria creativa del país. Tal como destacó Raúl Vilches, Jefe del Departamento de Industrias Creativas de ProChile:

“La industria chilena de videojuegos vive un momento clave, ya que no solo consolida su presencia internacional con talento y servicios de alto nivel, sino que además forma parte del récord histórico que alcanzaron las industrias creativas en 2025 con exportaciones por US $106 millones. En ese resultado, los videojuegos destacaron con un crecimiento de 20,9%, el nivel más alto registrado por el sector”.

Este crecimiento no es aislado. Responde a un ecosistema que ha logrado articular talento, capacidades técnicas y visión global, posicionando a Chile como un exportador de servicios creativos de alto valor. Actualmente, el país cuenta con más de 80 estudios activos y una creciente inserción en mercados como Estados Unidos, Europa y Asia.

La delegación presente en GDC 2026, compuesta por estudios apoyados por ProChile y el gremio VG Chile, participó en rondas de negocio, showcases y encuentros estratégicos con actores clave de la industria, buscando generar nuevas oportunidades comerciales y alianzas internacionales.

Uno de los hitos más relevantes de esta participación fue el reconocimiento obtenido por estudios nacionales en el marco del evento. DeadlyCrow Games fue premiado por su propuesta visual con el galardón “The Most Visually Appealing Game”, mientras que Dreams of Heaven Games recibió el premio “Player’s Choice” en los Latinx Game Awards.

Estos logros no solo validan la calidad técnica y creativa del desarrollo chileno, sino que también refuerzan su capacidad de competir en escenarios internacionales exigentes, donde la innovación y la diferenciación son clave.

Más allá de los premios, la GDC se posiciona como un espacio donde las oportunidades se construyen a través de redes, visibilidad y credibilidad. En ese sentido, la presencia sostenida de Chile en este tipo de instancias es parte de una estrategia de largo plazo orientada a consolidar su posicionamiento global.

Del aula a la industria global: el rol del talento emergente

Junto con la participación de estudios consolidados, la presencia chilena en GDC 2026 también estuvo marcada por nuevas generaciones de profesionales que comienzan a insertarse en la industria internacional.

Este es el caso de Carlos Ortiz, egresado de Comunicación Digital con especialización en Diseño y Desarrollo de Videojuegos de UNIACC, actualmente en proceso de titulación, quien fue seleccionado para participar en el evento tras adjudicarse una beca internacional All-Access de la Global Game Jam.

Su participación no fue casual, sino resultado de un proceso formativo y profesional sólido. Como explica: “Mi participación se concretó gracias a mi trayectoria y la solidez de mi portafolio, lo que me permitió adjudicarme la beca de la Global Game Jam, que está orientada a potenciar a futuros profesionales con proyección internacional”.

Ortiz llegó a esta instancia con dos proyectos destacados. Por un lado, Nova, reconocido con el primer lugar en la categoría de “Mejor Atmósfera/Narrativa” y dos menciones honoríficas. Por otro, Crehabitat, un videojuego educativo sobre corredores biológicos que obtuvo el segundo lugar en el Social Impact Game Jam 2024.

Su paso por la GDC no solo implicó visibilidad, sino también inmersión directa en la industria global. “Fue una experiencia sumamente enriquecedora tanto en lo personal como en lo profesional. Pude presentar Crehabitat en el stand de Global Game Jam y conectar directamente con referentes de empresas como Meta, Google, Nvidia, Riot Games y Ubisoft”, señala.

Y agrega un punto clave sobre el valor de este tipo de instancias: “La GDC te da una perspectiva completa de la industria, desde lo técnico y académico hasta lo comercial. Es una oportunidad invaluable que cualquier estudiante puede aprovechar si tiene la disposición de salir, aprender y generar redes”.

Su experiencia también refleja el rol que cumple la formación académica en este proceso. Desde su perspectiva, el apoyo institucional fue determinante: la universidad no solo acompañó su desarrollo, sino que también facilitó su participación mediante apoyo financiero, permitiéndole acceder a una instancia que de otra forma sería difícil de costear.

Más allá del caso individual, su participación evidencia una tendencia creciente: la conexión entre formación académica y proyección internacional. Hoy, los procesos formativos en desarrollo de videojuegos integran cada vez más lógica de industria, trabajo colaborativo y vinculación con entornos reales, preparando a los estudiantes para insertarse en un mercado global desde etapas tempranas.

Este tipo de experiencias permite, además, retroalimentar el ecosistema local. Los aprendizajes, tendencias y redes generadas en espacios como la GDC regresan al país, fortaleciendo la formación de nuevas generaciones y elevando el estándar de la industria nacional.

En un entorno donde la industria del gaming continúa expandiéndose a nivel global, la capacidad de articular sector público, gremios, academia y empresas será clave para sostener este impulso. Lo que ocurrió en San Francisco no es un hecho aislado, sino parte de un proceso mayor: el posicionamiento de Chile como un polo creativo capaz de exportar no solo servicios, sino también propiedad intelectual, innovación y experiencias digitales con impacto global.