11 sep. 2026
En un entorno donde las personas están expuestas constantemente a nuevos estímulos, contenidos y mensajes, captar la atención se ha convertido en uno de los grandes desafíos para las marcas. Para Redón, agencia socia de la Cámara de Empresas Creativas, la respuesta está en desarrollar ideas capaces de trascender los formatos y generar conexiones que realmente tengan sentido para las personas.
La historia de Redón también habla de la transformación que ha experimentado la industria publicitaria. La agencia comenzó con un fuerte foco en lo digital, explorando las posibilidades que ofrecían estos nuevos ecosistemas para la comunicación de las marcas, pero sin perder de vista la publicidad como espacio para construir conceptos y generar impacto.
Con el tiempo, esa especialización fue ampliándose hasta dar paso a una mirada integrada, donde estrategia, creatividad, medios y tecnología conviven en torno a un mismo desafío: que las ideas puedan desenvolverse de manera consistente en los distintos puntos de contacto con las audiencias.
Esta evolución responde a un cambio profundo en la forma en que las personas se relacionan con las marcas. Hoy ya no existe un único espacio donde concentrar la comunicación. Las audiencias se mueven entre plataformas, pantallas, formatos y experiencias, mientras las marcas compiten por una atención cada vez más escasa.
En ese contexto surge una de las ideas que define la mirada de la agencia: hacer que las marcas importen. No se trata simplemente de conseguir visibilidad, sino de encontrar un territorio que resulte relevante para las personas y que permita construir una relación significativa con ellas.
Para lograrlo, una campaña necesita más que una buena ejecución. Debe contar con una idea central sólida, capaz de adaptarse a diferentes medios y formatos sin perder su sentido:
“Ya no basta con una muy buena campaña, sino que esa campaña tiene que estar acompañada con una estructura, con un esqueleto súper robusto, súper consistente. Esa estructura cobra especial importancia en un escenario donde las herramientas y tecnologías disponibles se multiplican, y donde las ideas deben ser capaces de convivir con nuevas formas de producción, distribución y consumo de contenidos”, explican desde Redón.
La inteligencia artificial es parte de esta transformación. Su incorporación está modificando procesos dentro de la industria creativa y abre nuevas posibilidades para las marcas y las agencias. Para Redón, esto plantea el desafío de construir conceptos suficientemente consistentes como para ser interpretados y desplegados de manera eficaz en distintos entornos tecnológicos.
Pero en medio de todos estos cambios existe un elemento que, para la agencia, permanece intacto: “Hay algo que no va a cambiar, que son las emociones de un consumidor al cual las marcas tienen que conectar con ellos. Por eso es elemental comprender qué mueve a las personas, qué les importa y desde qué lugares una marca puede construir una conexión auténtica”.
Su recorrido da cuenta de una agencia que ha evolucionado junto con el ecosistema creativo, incorporando nuevas capacidades sin dejar atrás el valor de la creatividad y la construcción de marca.
Hoy, frente a una industria que continúa transformándose a gran velocidad, el desafío para Redón está en seguir encontrando esos espacios de relevancia. Porque detrás de cada nueva plataforma, tecnología o formato existe una persona, y es con ella —más allá del medio— donde finalmente se construye el vínculo.
Para la agencia, el futuro de la comunicación pasa precisamente por eso: seguir encontrando territorios relevantes para las marcas y crear ideas capaces de conectar con las emociones de las personas, sin importar cómo cambien las herramientas para hacerlo.
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