15 abr. 2026
La publicidad exterior está viviendo una transformación profunda. Lo que históricamente fue un soporte de alto alcance y recordación, hoy evoluciona hacia un ecosistema donde la tecnología, los datos y la creatividad redefinen su rol dentro de las ciudades.
En Chile, este cambio se expresa con fuerza a través del desarrollo del OOH (Out of Home) y su transición hacia modelos de Smart City, donde la infraestructura urbana deja de ser solo un soporte publicitario para convertirse en una plataforma activa de comunicación, experiencia y conexión con las personas.
El OOH ha sido tradicionalmente uno de los medios con mayor cobertura y notoriedad. Según cifras de Global Vía Pública, más del 75% de la población es impactada diariamente por este medio a lo largo de su jornada, consolidándose como un canal clave dentro del mix de medios.
Actores relevantes de la industria están impulsando un modelo donde la vía pública se integra a la lógica de las ciudades inteligentes: espacios conectados, medibles y dinámicos. En este contexto, la evolución no responde únicamente a la incorporación de pantallas, sino a un cambio más estructural en la forma en que el medio opera.
Tal como explica Christian Araneda, Coordinador de Marketing de Global Vía Pública Chile: “En nuestro país, la convergencia entre Smart City y OOH se manifiesta en la digitalización masiva del inventario y la sofisticación del mobiliario urbano. No se trata solo de instalar pantallas, sino de integrar sensores y conectividad que transforman los soportes en puntos de comunicación dinámicos y capaces de reaccionar a su entorno”.
En nuestro país, la convergencia entre Smart City y OOH se manifiesta en la digitalización masiva del inventario y la sofisticación del mobiliario urbano. No se trata solo de instalar pantallas, sino de integrar sensores y conectividad que transforman los soportes en puntos de comunicación dinámicos y capaces de reaccionar a su entorno.
Este nuevo escenario ha modificado profundamente la relación entre marcas y audiencias en el espacio público. “Hoy, el contenido se adapta en tiempo real a variables como el clima, el tráfico o el comportamiento de la audiencia. El foco ya no es solo estar presente, sino ser relevante mediante creatividades dinámicas y una integración fluida con el ecosistema digital móvil”, agrega Araneda.
El concepto de Smart City aplicado al OOH implica algo más profundo que digitalizar soportes. Se trata de repensar el rol de la comunicación en la ciudad: cómo interactúa con las personas, cómo aporta a la experiencia urbana y cómo se integra de manera armónica en el espacio público.
En este escenario, la ciudad deja de ser solo el lugar donde ocurre la publicidad y se transforma también en el medio. Desde intervenciones en mobiliario urbano hasta experiencias inmersivas en espacios públicos, el OOH actual busca generar interacción, sorpresa y valor en la experiencia cotidiana de las personas.
Uno de los pilares clave de esta transformación es la incorporación de tecnología y data, elementos que hoy redefinen completamente el valor del medio. “La tecnología y la data son hoy el motor del DOOH, transformando un medio tradicionalmente masivo en una plataforma de alta precisión y eficiencia. El uso de datos de movilidad, flujos vehiculares y perfiles sociodemográficos permite diseñar circuitos inteligentes que optimizan la inversión según objetivos específicos”, explica el Coordinador de Marketing de Global Vía Pública Chile.
Este avance también ha impactado directamente en la medición, uno de los grandes desafíos históricos de la vía pública. Hoy, la industria avanza hacia modelos mucho más robustos y transparentes, alineados con los estándares del ecosistema digital.
Empresas como Global Vía Pública han avanzado en modelos donde incluso es posible planificar campañas en pantallas exteriores de forma similar a plataformas digitales, utilizando criterios de segmentación y pago por impacto. Esto redefine el valor del medio: ya no es solo visibilidad, sino precisión y eficiencia, con una creatividad que dialoga con el entorno, el contexto cultural y el comportamiento de las personas.
La vía pública se convierte así en un lienzo dinámico, donde el mensaje puede adaptarse, amplificarse y convivir con otros formatos dentro de un ecosistema omnicanal. El OOH deja de ser un canal complementario para convertirse en un actor estratégico dentro de campañas integradas, donde conviven medios digitales, contenido, data, experiencias y territorio. Su capacidad de generar alcance masivo, junto con nuevas herramientas de segmentación y medición, lo posicionan como un puente entre el mundo físico y digital.
De cara al futuro, el desafío ya no es solo tecnológico, sino también estratégico y cultural. “El futuro del OOH reside en su consolidación como el tejido conectivo entre el mundo físico y el digital. Su gran oportunidad es evolucionar hacia un medio de precisión omnicanal, pero esto requiere avanzar en la estandarización de métricas y garantizar la privacidad de los datos en un entorno cada vez más conectado”, finaliza Christian Araneda.
El futuro del OOH reside en su consolidación como el tejido conectivo entre el mundo físico y el digital. Su gran oportunidad es evolucionar hacia un medio de precisión omnicanal, pero esto requiere avanzar en la estandarización de métricas y garantizar la privacidad de los datos en un entorno cada vez más conectado.
En un entorno donde la atención es cada vez más fragmentada, la calle vuelve a ser un espacio clave. El OOH plantea una visión donde la publicidad puede ser parte de una ciudad más conectada, informada y experiencial, a través de un medio activo, inteligente y en constante evolución. Porque en la Smart City del futuro, la comunicación no solo ocupa el espacio urbano: lo transforma.
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