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Del creativo tradicional al profesional híbrido: cómo han evolucionado los programas formativos de la industria creativa en la última década

24 de junio de 2026

Durante décadas, el perfil del profesional creativo parecía relativamente claro. Un redactor escribía, un director de arte diseñaba, un audiovisual producía y un publicista desarrollaba campañas. Sin embargo, la aceleración tecnológica, la digitalización de los negocios y la irrupción de la inteligencia artificial han modificado profundamente las reglas del juego.

Hoy, la industria demanda perfiles capaces de combinar creatividad, pensamiento estratégico, análisis de datos, comprensión tecnológica y habilidades humanas altamente desarrolladas. El “creativo tradicional” ha dado paso a un profesional híbrido, capaz de moverse entre disciplinas, interpretar información, colaborar con distintas áreas y trabajar junto a nuevas tecnologías.

Este cambio también ha transformado la formación de las nuevas generaciones. En la última década, las instituciones de educación superior vinculadas a la industria creativa han debido replantear sus mallas curriculares, incorporar nuevas metodologías y redefinir las competencias que consideran esenciales para el futuro.

Uno de los cambios más profundos ha sido el abandono de estructuras rígidas y altamente segmentadas. Hace una década, la formación se organizaba en disciplinas específicas y procesos lineales; hoy, las fronteras entre áreas se han vuelto mucho más difusas.

“El profesional creativo ya no puede limitarse a ejecutar una especialidad. Hoy debe comprender los datos, interpretar a las audiencias, trabajar junto a la tecnología y conectar distintas disciplinas. La creatividad sigue siendo esencial, pero ahora debe dialogar con la estrategia, la innovación y la capacidad de adaptación”, Matías Bosshardt, director de la Escuela de Comunicación de Duoc UC.

La incorporación de contenidos relacionados con analítica, experiencia de usuario, marketing digital y nuevas tecnologías refleja esta transformación. 

Desde la Universidad del Desarrollo, la evolución también ha significado ampliar la mirada del publicista hacia áreas: “El publicista de hoy necesita entender el negocio, interpretar datos y tomar decisiones con evidencia. La industria se ha vuelto mucho más compleja y eso exige profesionales capaces de integrar creatividad, estrategia y análisis en un mismo perfil”, Pivonka Loza, coordinadora académica de Publicidad y Marketing.

Pivonka Loza

Pivonka Loza

Coordinadora académica de Publicidad y Marketing UDD

“El publicista de hoy necesita entender el negocio, interpretar datos y tomar decisiones con evidencia. La industria se ha vuelto mucho más compleja y eso exige profesionales capaces de integrar creatividad, estrategia y análisis en un mismo perfil”.

 

La académica destaca que las trayectorias diferenciadas, los minor especializados y la incorporación de nuevas áreas de formación permiten responder a las demandas actuales sin perder la profundidad académica.

Por su parte, la Universidad Católica plantea que las mallas curriculares deben entenderse como estructuras dinámicas y adaptables: “Las escuelas ya no pueden diseñar sus mallas para enseñar herramientas específicas. El desafío es desarrollar la capacidad de aprender y adaptarse continuamente, porque las tecnologías cambian mucho más rápido que cualquier programa académico”, asegura Gianluigi Pimentel, docente de la Facultad de Comunicaciones UC y Director de Planificación Estratégica y Consultoría en Agencia Puerto.

Por otro lado, está la inteligencia artificial, entendida como una tecnología que amplifica capacidades y permite elevar el nivel conceptual de los proyectos y que para el Director de la Escuela de Comunicación Duoc UC, “democratiza la producción técnica, pero el verdadero valor sigue estando en las personas. La empatía, el pensamiento crítico, la comprensión cultural y la capacidad de imaginar aquello que todavía no existe son competencias que la tecnología no puede reemplazar”.

Matías Bosshardt

Matías Bosshardt

Director de la Escuela de Comunicación Duoc UC

“La IA democratiza la producción técnica, pero el verdadero valor sigue estando en las personas. La empatía, el pensamiento crítico, la comprensión cultural y la capacidad de imaginar aquello que todavía no existe son competencias que la tecnología no puede reemplazar”.

 

La aparición de estas herramientas ha desplazado el valor de ciertas habilidades técnicas y ha elevado la importancia del criterio profesional. “En un escenario donde la inteligencia artificial puede entregar múltiples respuestas, el verdadero diferencial está en saber qué preguntas hacer. El pensamiento crítico, la ética y la capacidad de juicio profesional serán cada vez más valiosos para la industria”, comenta Pivonka Loza.

En la Universidad Católica, el foco ya comienza a desplazarse hacia nuevas formas de interacción con estas tecnologías, particularmente en torno a la denominada IA agéntica. Pimentel plantea que “la inteligencia artificial puede acelerar la producción, pero no posee criterio estético ni sensibilidad cultural. La idea, el insight, la ironía y la capacidad de emocionar siguen siendo profundamente humanas y continuarán siendo el principal valor de la industria creativa”.

Desde la UNIACC, Alejandra Riveros, directora de las carreras de Publicidad y Periodismo, apunta a incorporar la IA desde una perspectiva responsable y complementaria al trabajo creativo: “Debe entenderse como una aliada y no como una amenaza. Su aporte permite optimizar procesos y abrir nuevas posibilidades creativas, siempre que exista un uso ético, responsable y consciente de estas herramientas”.

En paralelo, mientras las tecnologías evolucionan a gran velocidad, las instituciones coinciden en que las competencias exclusivamente técnicas tienen una vigencia cada vez más corta. Por el contrario, las habilidades humanas aparecen como el principal activo del profesional creativo del futuro. La empatía, la comprensión cultural, la capacidad de trabajar con otros y el pensamiento estratégico son elementos que ninguna tecnología puede replicar completamente.

Desde la UDD, las habilidades relacionales y la capacidad de tomar decisiones en contextos complejos seguirán siendo decisivas. “La industria creativa sigue siendo un negocio de personas. Escuchar a un cliente, construir confianza, liderar equipos o defender una idea no tiene equivalente tecnológico. Las habilidades relacionales y comunicacionales seguirán siendo decisivas”, asegura la Coordinadora Académica de Publicidad y Marketing.

Por su parte, la Universidad Católica visualiza a los futuros profesionales como verdaderos “directores de orquesta tecnológica”, capaces de utilizar la velocidad que entrega la IA sin perder el criterio humano: “El valor de la industria seguirá residiendo en la capacidad humana de tomar decisiones éticas, estéticas y estratégicas que muevan la aguja del negocio, utilizando la tecnología como un amplificador y no como un reemplazo”, agrega Gianluigi Pimentel.

Gianluigi Pimentel

Gianluigi Pimentel

Docente Facultad de Comunicaciones UC

“El valor de la industria seguirá residiendo en la capacidad humana de tomar decisiones éticas, estéticas y estratégicas que muevan la aguja del negocio, utilizando la tecnología como un amplificador y no como un reemplazo”.

 

Finalmente, para la UNIACC, las habilidades comunicacionales y el manejo emocional cobrarán aún mayor relevancia: “La creatividad, el criterio, la toma de decisiones y las habilidades interpersonales seguirán siendo atributos profundamente humanos. El trabajo colaborativo, la comunicación y la capacidad de enfrentar dilemas éticos serán competencias cada vez más relevantes”, asegura Alejandra Riveros.

Alejandra Riveros

Alejandra Riveros

Directora de Carrera Publicidad y Periodismo UNIACC

“La creatividad, el criterio, la toma de decisiones y las habilidades interpersonales seguirán siendo atributos profundamente humanos. El trabajo colaborativo, la comunicación y la capacidad de enfrentar dilemas éticos serán competencias cada vez más relevantes”.

 

El consenso entre las instituciones es que la transformación del mercado creativo no es una tendencia pasajera, sino un cambio estructural que obliga a repensar la formación profesional. Las escuelas y universidades ya no buscan únicamente enseñar herramientas o técnicas específicas, su desafío consiste en formar personas capaces de aprender continuamente, adaptarse a los cambios y desarrollar criterio propio.

El creativo del futuro será híbrido. Combinará sensibilidad humana con capacidades tecnológicas, pensamiento estratégico con creatividad, y conocimientos especializados con una mirada interdisciplinaria.

En un contexto donde la tecnología avanza a gran velocidad, las habilidades humanas como la empatía, ética, la capacidad de conectar ideas y comprender a las personas, aparecen como el verdadero factor diferenciador. Y es precisamente allí donde las instituciones formadoras están concentrando hoy sus mayores esfuerzos: en preparar profesionales capaces no solo de enfrentar el futuro de la industria creativa, sino también de ayudar a construirlo.